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jueves, 17 de febrero de 2011

Súplica de un hincha desesperado


Queridos lectores, ayer fue un día triste para la poco ilustre historia de nuestro balompié, hace apenas horas el cacique de nuestra federación, doctor Luis Bedoya, en compañía del otrora gran estratega y estudioso del fútbol, doctor Francisco Maturana, decidieron ratificar en el cargo al señor Eduardo Lara.  
Aunque mis sentimientos por estos individuos son conocidos por algunos de ustedes, y no distan del sentir popular que rechaza enérgicamente la natillera interminable de fracasos que ha dado forma a nuestro ‘fubol’, mi intención no es disparar improperios contra ellos, aunque mi corazón de hincha me sugiera lo contrario. Lo que me pasa es que al ver en retrospectiva los eventos del día de ayer, aun encuentro la decisión del comité ejecutivo tan acertada como usar a Osama Bin-Laden como imagen para promover la inversión en Afganistán, tan inteligente como darle un cargo temporal Hosni Mubarak y tan colombiana como la novela que le hicieron a Marbelle.
Pero no perdamos el impulso, o en palabras de José Acevedo y Goméz “aprovechemos estos momentos de efervescencia y calor” y continuemos por donde vamos que así vamos bien!. Le propongo a la federación que organicemos una comisión de ciudadanos ilustres para solucionar los problemas de mentalidad de la Sub-20; esta será encabezada por  Pambelé, quien dará charlas sobre crecimiento personal, además contará con el doctor Andrés Felipe Arias, ofreciendo un conmovedor discurso sobre honestidad y por supuesto Shakira, quien cerrará cada sesión cantando nuestro himno nacional, en Catalán con acento porteño y moviendo las caderas.
Dejando de lado mi propuesta, lo que en verdad me intriga en este momento es saber que piensa el  gerente de la cita mundialista. Supongo estará “rebosante de gozo” después del espaldarazo a la labor de tan competente estratega, el cual sin lugar a dudas tendrá un impacto beneficioso en la afluencia de público a los estadios durante el campeonato. Puedo predecir el colapso de la línea de Tu Boleta con cientos, miles de hinchas ansiosos que no pueden esperar un segundo mas para comprar su abono.
Respetados lectores, ayer se abonó la cuota inicial para el fracaso de nuestro Mundial; en términos deportivos abandonamos una oportunidad única para consagrarnos campeones, porque siendo francos, es realmente difícil visualizar a James Rodrigues y Luis Fernando Muriel como la carta de salvación después del ridículo mayúsculo que protagonizamos en Perú. No es solo la falta de gol, es la ausencia de mentalidad ganadora y liderazgo del seleccionador; es la arrogancia, el egoísmo y la falta de compromiso de los jugadores; es la codicia insaciable de empresarios traficantes de sueños y la falta de “cojones” de algunos periodistas para denunciar a los responsables de tal adefesio. En resumen, un panorama mas triste que irse a dormir con hambre.
Pero esto no termina ahí, recordemos que este certamen no pertenece a la Federación Colombiana de Fubol. Como mencioné previamente, el Mundial Sub-20 Colombia 2011 tiene su propio gerente, el doctor Fernando Panesso, encargado de manejar un presupuesto superior a los 150.000 millones de pesos, que por supuesto, no salieron ni de la billetera de Bedoya, ni de los ahorros de ‘Pacho’, ni de la subasta de las camisas XS de Leonel; esos 150.000 millones de pesos provienen de nuestros impuestos, son recursos públicos que en este momento, como contribuyente y no como hincha, siento se están despilfarrando en remodelar estadios a los que nadie va a querer ir, simplemente porque el hincha colombiano esta "mamado" de Eduardo Lara.
Con tan pocas posibilidades de entablar una conversación racional con los miembros del comité ejecutivo de la federación, no me queda mas que apelar al buen juicio del doctor Fernando Panesso e invitarlo a evaluar el impacto que tan desafortunada decisión tendrá sobre los ingresos por boletería. 
Doctor Panesso, le pido por favor no sacrifique el Mundial antes de que la pelota comience a rodar en el Metropolitano, le ruego presione la salida de Eduardo Lara, no solo por incompetente o por ser un cobarde incapaz de entregar una carta de renuncia a pesar de hacer del fracaso su forma de ganarse la vida; NO!, se lo pido porque Eduardo Lara como director técnico de la selección es la peor publicidad posible para un torneo que estamos pagando todos, porque como hincha no quiero un Mundial de estadios vacíos, porque como colombiano quiero ser capaz al menos de soñar con una victoria y porque como economista quiero  que se capitalice esta oportunidad en una mejora sustancial de nuestra marca país que brinde beneficios una vez se cierren las puertas del Campín el 20 de agosto.

Diego Fdo Zapata

viernes, 11 de febrero de 2011

Ya sabemo a que jugamo!

Las revelaciones raramente ocurren en la vida, a mi me llegó el pasado domingo después de la declaración de una de las grandes promesas fallidas que aun hace delirar fanaticadas alimentadas con frijoles y lechona, el cerebro del cuadro envigadeño Néider Yesid Morantes.

Durante la corta entrevista que amablemente ofreció después de ser retirado del césped del Atanasio, una de sus palabras me conmocionó como Shakira y Piqué a la prensa rosa española; después del estado cuasi-catatónico en el cual caí por algunos segundos se ‘me abrió el arco’ y comprendí, finalmente, a que jugamos en Colombia; Queridos lectores, en el país del sagrado corazón se juega al 'FUBOL'.

Mas allá de ser un poco lengüisopa, el gran Néider acuño un anglicismo deformado que encarna el por que de nuestros jugadores, de nuestros equipos y por supuesto, de nuestra selección.

En mi humilde opinión, la trascendencia de esta pseudo-palabra radica en que ‘FUBOL’ carece de la letra T, inicial de las palabras Táctica, Técnica y Transparencia, las dos primeras base del FÚTBOL como disciplina y la última, necesaria en la gestión del mismo como empresa.

Se podría pensar que este pequeño inconveniente en el habla no es diferente al de la señora que hace mercado en el ESITO, o al de la grillita que pide un TASI y pasa ESPETACULAR en una fiesta ELETRONICA, y en principio me incline a pensar que efectivamente no tenia mayor relevancia, pero no es así; ‘FUBOL’ es solo la punta del iceberg.

El fútbol, mas allá de su fuerte componente emocional, es una disciplina que sustenta un negocio enorme y muy competitivo, el cual produce cifras exorbitantes en transferencias y premios al otro lado del atlántico. Curiosamente, los jugadores nacidos en esta patria exótica raramente son protagonistas en ese mercado de pases, o parte de las instituciones que disputan las mas importantes ligas del mundo, lo cual es perfectamente comprensible desde el punto de vista económico.

Para explicarlo les pido pensar en un caso hipotético donde existen dos jugadores con condiciones naturales similares, uno de ellos es originario de Tumaco y el otro es, digamos, argentino. Mientras el joven argentino es llevado a vivir a un club desde temprana edad en donde es disciplinado, aprende de táctica, y es fundamentado técnicamente al transitar un proceso de divisiones inferiores que lo lleva a debutar en primera, la promesa colombiana, usualmente humilde, sigue conviviendo con los problemas diarios de su familia, rodeado por amigos que hacen ‘vueltas’, alternando su entrenamiento con borracheras y pensando en que monstruoso equipo de sonido va a despilfarrar sus primeros pesos. Así, al cabo de algunos años, el jugador colombiano ‘GRACIAS A DIOS!’, llega a debutar en primera, donde a razón de sus condiciones tiene un semestre destacado y es vendido a un club en el exterior entre elogios desmesurados de algunos periodistas alopécicos autodenominados doctores y varias quincenas adeudadas por parte de su mal llamado club.

El problema crece exponencialmente en este punto que es donde su mala educación, no solo futbolística sino básica y en valores, comienza a marcar diferencia; su escasa preparación le hace extremadamente difícil adaptarse a otro entorno cultural, aprender un idioma, entender y acatar los lineamientos tácticos del cuerpo técnico, soportar un entrenamiento físico intensivo y por supuesto, jugar dos veces por semana.

Así, no es extraño que a su vuelta a Colombia haga declaraciones donde justifica su incompetencia en el arraigo a su tierra y costumbres: ‘es que allá lejo no hay sopita de mi amá; ‘no es que po allá hace mucho frío’; ‘es quel tenico no me trataba con repeto’; ‘ese fubol de po allá solo e corré y da pata, y ayo soy un fubolista muy tenico’ y la que rompió todos los esquemas ‘es que me dio depresió’.
Estimados lectores, no culpo a los jugadores por ser como son, porque la diferencia entre ‘fubol’ y ‘fútbol’ es en realidad sistémica; En Colombia nos encontramos dentro de un sistema corrupto, con mínima articulación entre sus componentes los cuales a su vez carecen de las competencias básicas para desarrollar sus funciones; no estoy hablando solo de mentalidad, estoy hablando de un estatuto de sostenibilidad financiera al cual se deben ajustar todos los equipos, de una visión integral en la formación del futbolista, de una re-restructuración del sistema de divisiones inferiores, de innovaciones mercadotécnicas que les permitan a los equipos mejorar sus ingresos, de una normativa mas estricta en cuanto a los contratos que firman equipos con patrocinadores y jugadores, de dirigentes capacitados que administren transparente y coherentemente sus instituciones, de sanciones ejemplares para los antisociales que generan disturbios en los estadios; Estoy hablando de ‘Fútbol’, con ‘T’ de técnica, táctica y transparencia, que aproche al máximo todo ese talento y lo transforme en los triunfos por los cuales llevamos una vida esperando.

Diego Fdo Zapata 

lunes, 31 de enero de 2011

Eduardo Lara seguirá sacando pecho, le resulta inevitable .

Es difícil pensar en una clasificación con una dosis mayor de dramatismo a la vivida el viernes en el estadio Modelo de Tacna, en especial si reconocemos que clasificar no es una de nuestras sanas costumbres. Las epopeyas heroicas dentro de un campo de fútbol son parte esencial de este juego, aunque claro, la lograda por los pupilos de Eduardo Lara respondió mayormente a las complicaciones propias de la mediocridad de nuestro juego y no al despliegue mostrado por el cuadro Guaraní.

Pero pitado el final del partido, olvidado el susto y el asunto, o ¿A quien le importa que el tercer gol paraguayo haya surgido de un error vulgar en la salida?, me atrevería a responder que a nadie, o al menos no a ese monumento a la pasividad que tenemos como adiestrador nacional. Respetados lectores, este señor de cabello cenizo, tabique imperfecto y mirada dispersa, es un pobre hombre enfermo que debe afrontar su día a día con la carga de padecer una embarazosa afección llamada ginecomastia, la cual al no estar incluida en el plan de salud de la federación, lo obliga a vivir ‘sacando pecho’, incluso en las derrotas; Este personaje autóctono con características de animal mitológico, este prócer del conformismo que siempre le ha puesto el pecho a las balas merece nuestra gratitud y compasión, es por esto que quiero invitar a todos los fieles seguidores del combinado patrio a unirse a la campaña “Un sostén para Eduardo Lara”.

Tengo total certeza del impacto positivo que esta cruzada por la dignidad de los pectorales del hijo de Pradera tendrá sobre el desempeño de nuestro seleccionado. Primeramente, al ser un plantel juvenil no sería extraño que algunos de sus miembros tiendan a confundirlo con una figura materna, la cual perdona todo, incluso el sobrepeso y la individualidad enfermiza de nuestro gran goleador Edwin Andrés Cardona. Segundo, al ser este un grupo tan unido, el cual ha trabajado durante mas de un año en micro-ciclos, alejado de las distracciones normales a las cuales se encuentran diariamente expuestos nuestros jugadores, no es descabellado pensar en que uno u otro haya desarrollado, llevado por supuesto por el caos hormonal de la adolescencia, cierto tipo de atracción edípica hacia ‘Eddie’, la cual puede ser una de las causas del pobre orden táctico con la que se afrontan los duelos.

Se que este es un llamado ambicioso, que los doctores  Luis Bedoya, Ramón Jesurún y Álvaro González  secretamente gozan al ver los pezones erectos de ‘Eddie’ durante sus fiestas clandestinas de camisetas mojadas; que ‘Luchito’ mira con lascivia el torso del profesor Lara a través del retrovisor mientras conduce el bus del combinado patrio, ejecutando paralelamente la labor de DJ, creando ambiente en el vehiculo con grandes clásicos como: ‘Talento en televisión’ de Willie Colón y ‘Cachete, pechito y ombligo’ de Los Tupamaros, apenas convenientes para la ocasión.

Queridos lectores, no permitamos que este lujurioso atropello continúe, manifestémonos, unámonos, aboguemos para que Leonisa sea patrocinador oficial de la indumentaria de Eduardo Lara durante el Mundial; restituyamos la dignidad de este tipejo, no es justo que él saque pecho mientras sigamos jugando tan mal.



lunes, 24 de enero de 2011

Ay que orgulloso me siento de ser Colombiano, ¿O no?


Primero debo dejar muy en claro que no me avergüenzo de haber nacido en la patria de la aguapanela, el chicharrón, las chivas y el sancocho. Me siento orgulloso de haber desayunado calentao, de tomar guaro y tener amigos con problemas para pronunciar la “X”.
Despejado el interrogante, puedo entrar en materia. Ser Colombiano es difícil, muy difícil, mas aun si te gusta el fútbol y quieres a tu país; ¿Por qué? Porque no hay amor menos correspondido que el profesado por sus hinchas a la Selección Colombia; queridos lectores,  estoy totalmente seguro que habría una cifra menor de patologías cardiacas en este país si esos héroes mazamorreros sudaran la camiseta.
Es triste mirar por el retrovisor las gestas de verdaderos patriotas como el hijo de Buenaventura, Freddy Eusebio Rincón, el orgullo de Remedios, Leonel de Jesús Álvarez y el inolvidable capitán samario Carlos Alberto Valderrama. Aquel gol de Rincón a Illgner después de una jugada extraordinariamente orquestada por el magnifico Pibe Valderrama, que nos trae a la memoria la narración de nuestro folclórico periodista y ex-aspirante a la alcaldía de Bogotá, William Vinasco “Ch”, luce como un recuerdo cada vez mas lejano, borroso e intrascendente; al parecer la única forma de ver a la Selección haciendo goles y en mundiales es buscando en youtube.
Pero basta de recordar y volvamos a la triste realidad, llevamos ausentes tres mundiales y sin embargo el puesto, ya vitalicio, del señor Luis Bedoya al frente de la Federación nunca ha sido tema de discusión. ¿Se merece realmente este señor con pinta de conductor de bus intermunicipal un nueva oportunidad? La verdad no lo creo y si estuviera en mis manos ya no estaría al volante, perdón, a la cabeza. Pero seria fácil usar al señor Bedoya como chivo expiatorio, culparlo por todos nuestros males, arrancarle brutalmente su camisa de manga corta, quitarle las llaves del bus de la Selección, afeitarle el mostacho y darle un cargo político; de hecho eso seria tan colombiano como el Show de las Estrellas, pero aun así no sería mas que una modesta cuota inicial. El problema del fútbol colombiano no es competencia exclusiva de este personaje y sus secuaces, es mucho mas complejo, en alguna forma similar a un cáncer que ha hecho metástasis y se ha esparcido a través de los órganos vitales. Queridos lectores, no es suficiente extirpar el tumor.
Si alguien me pregunta: Diego, ¿Cuál es el origen de este mal que azota nuestra querida Selección Colombia? Respondería que el génesis de este mal, es fruto de la misma idiosincrasia de nuestro fútbol; una amalgama de mediocridad, malicia indígena, arrogancia, triunfalismo e ignorancia que alimenta un circulo vicioso en el cual se encuentran directivos, técnicos, representantes, periodistas deportivos, jugadores y nosotros, los hinchas.
De que otra forma se puede explicar que un jugador como Radamel Falcao García, con un promedio de 0.55 goles por encuentro durante toda su trayectoria en clubes haya marcado un solo gol en las eliminatorias pasadas, que Eduardo Lara sea el encargado de liderar la Selección Colombia Sub-20 después de fracasar con el equipo de mayores en la eliminatoria pasada, que los directivos no sean capaces de gestionar la llegada de James David Rodríguez y Luis Fernando Muriel para el preolímpico de Perú, donde por cierto estamos haciendo un papelón, que Hernán Darío Gómez sea técnico de la Selección de Mayores aunque no realice viajes periódicos para observar jugadores y entender los roles que estos desempeñan en sus respectivos clubes, que hayan personas que aun piden a Giovanni Hernández a pesar de tener 34 años y haber fracasado en repetidas ocasiones y que hayan periodistas deportivos que siguen viendo a Giovanni Andrés Moreno como un volante de armado o 10 cuando en reiteradas ocasiones ha fallado cumpliendo esa función. En fin, que hasta el día de hoy no tengamos la infraestructura necesaria para ir a por un técnico competente y volver a un Mundial sea extremadamente complicado a pesar de que Brasil no juegue eliminatorias, solo por nuestra propia incapacidad.
Mis estimados lectores, de la misma forma que un médico es consiente de los riesgos del tabaco y continua fumando, el 9 de febrero estaré puntual frente al televisor esperando un milagro que no llegará, ambientando mi desgracia con La Pollera Colorá, Toto la Momposina y Lucho Bermudez, cantando Colombia Tierra Querida mientras me tomo unos cuantos aguardientes, que me llevan a pensar que John Javier ‘Choronta’ Restrepo y Jhon Eduis Viafara están a la altura de Xavi Hernández y Xavi Alonso, que Falcao y Gio van a vulnerar el arco de Iker Casillas, que Pablito Armero va a bailar con Cristian Zapata en un banderín alguna danza autóctona del pacífico Colombiano y que en el Bernabeu, como no puede ser de otra forma, vamos a ganar hijuepu**!, porque ser Colombiano es un orgullo, aunque no siempre sea fácil.